26 de septiembre de 2021

Análisis general del aumento del salario mínimo anunciado por el gobierno

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Por José Balaguer

El economista británico John Keynes se refiere al término “Desempleo Normal” al que surge fruto de las restricciones legales que el estado impone a las empresas para garantizar ciertas condiciones mínimas al empleado, dentro de las que podemos mencionar la fijación de un salario mínimo, cargas impositivas que se aplican proporcionalmente al salario, entre otras.

Por el contrario, planteo Keynes la tesis que, si el mercado laboral se desregula y su nivel de ingreso nacional se hace compatible con la utilización total de todos los recursos con que cuenta una economía, entonces se obtiene el pleno empleo o tasa cero de desempleo.

En este modelo económico que bien planteo Keynes, si existe una demanda agregada insuficiente conlleva al desempleo, mientras que demasiada conlleva inflación.

Según la teoría del monetarismo, aunque el aumento de la oferta monetaria, en este caso provocada por un aumento de los salarios mínimos, a corto plazo puede producir un efecto expansivo de la economía; también, a mediano plazo dicho aumento se pudiera convertir en inflación, porque los agentes económicos se pudieran anticipar a ella.

Este efecto del aumento de la oferta monetaria se conoce como “recalentamiento de la economía”, la cual busca aumentar la demanda agregada para que se produzca un crecimiento por encima de la tendencia normal. Efecto que busca producir el gobierno como una consecuencia del aumento en los salarios.

El riesgo de un recalentamiento mal estimado pudiera conllevar a que se produzca el efecto de la curva de Phillips, donde los agentes económicos asuman la inflación interanual actual del país de 9.32% como normal, lo que significaría que asumen como normales los precios actuales de los productos (Bienes de consumo). Más aun, este incremento salarial que promedia un 24%, al situarse por encima de la inflación, pudiera generar un aumento de la demanda que generaría aún más inflación, de no tomarse las medidas compensatorias.

Además, el aumento en el gasto salarial y los costos impositivos asociados que tendrían que cargar las empresas, pudieran tener un impacto sobre la sostenibilidad de los empleos en el sector privado, en un escenario donde las empresas están siendo afectadas por un consumo e inversión privada que se ven estancados o reducidos por las restricciones en las actividades económicas impuestas por la pandemia.

Es importante observar que el aumento del salario mínimo no se debe analizar como un evento aislado de las demás escalas salariales, debido a que este, en consecuencia, generará un incremento en cascada hacia arriba de las demás escalas salariales superiores, que pudieran obligar a las empresas a realizar ajustes en sus gastos, tales como despidos, aumentos de horas laborales, aumento en la carga de trabajo, etc.

En conclusión, para compensar el efecto del aumento del gasto salarial en el sector privado sin que este signifique una pérdida de empleos o de empresas, el gobierno dominicano, deberá tomar acciones que anulen el efecto restrictivo del aumento salarial sobre los gastos de las empresas.

Una de las medidas que se pudiera aplicar en el corto plazo son créditos impositivos iguales al aumento de los gastos generados por el aumento salarial. Estos créditos permitirían a las empresas con problemas de liquidez recibir una compensación monetaria directa por vía fiscal o a través del crédito bancario, teniendo como garantía el excedente de un flujo de caja equivalente al valor de dicha amnistía fiscal.

Con la aplicación de estas medidas es sumamente relevante monitorear frecuentemente (diario o semanal) el comportamiento del mercado, con el objetivo de ir tomando los correctivos de lugar y que podamos como país sobrepasar esta crisis.


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