El expresidente de Perú Alan García murió durante la mañana de este miércoles en un hospital de Lima mientras era operado de un disparo en la cabeza que se dio cuando iba a ser detenido por orden judicial por supuestos delitos de corrupción vinculados al caso Odebrecht.

El ministro peruano del Interior, Carlos Morán, defendió la actuación de las autoridades y señaló que la detención fue ordenada por el juez José Luis Chávez, del Tercer Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria, a petición del fiscal contra el lavado de activos José Domingo Pérez, quien está a cargo de la investigación.

El ministro relató que la detención estuvo a cargo del fiscal Henry Amenábar y un grupo de agentes que se identificaron ante García y le informaron que iba a ser arrestado.

El exmandatario pidió entonces un momento para hacer una llamada a su abogado y subió a su habitación, en el segundo piso, de su vivienda, donde se encerró.

“A los pocos minutos se escuchó un disparo de arma de fuego. La Policía forzó la puerta y encontró a García en posición sentada y con una herida en la cabeza”, detalló Morán.

El ministro explicó que el exgobernante fue trasladado inmediatamente al Hospital Casimiro Ulloa, donde hace pocos minutos se confirmó que murió mientras era operado.

“La intervención de la Policía se ha apegado a protocolos establecidos, apoyada en una diligencia ordenada por un juez en el marco de un caso emblemático como es el de Odebrecht”, comentó Morán.

Con ello el ministro del Interior quiso responder a las declaraciones realizadas por el secretario de Alan García, Ricardo Pinedo, quien cuestionó la actuación del fiscal durante la diligencia.

Pinedo afirmó que el fiscal no estaba debidamente identificado y que no quiso decir al mismo García que se trataba de una detención, por lo que el expresidente se refugió en su habitación.

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