Nuestro rechazo a una decisión urbana en el Malecón de SDE: hacia un equilibrio entre solución, sostenibilidad y turismo
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La reciente iniciativa de la Alcaldía de Santo Domingo Este, dada a conocer por el alcalde Dio Astacio a través de su cuenta oficial de Instagram, de instalar depósitos para desechos en el Malecón, utilizando tanques metálicos reutilizados —originalmente empleados para almacenar aceites de motor e hidráulicos—, abre un debate fundamental sobre el desarrollo y la imagen estética de nuestro municipio: ¿cómo reconciliar las políticas de reciclaje con la planificación turística y el diseño del espacio público?
La intención detrás de la medida es, sin duda, loable, pues refleja la búsqueda de una solución al cúmulo de basura que se esparce, de manera no intencionada, por los munícipes que cada día, y especialmente durante los fines de semana, abarrotan nuestro Malecón.
Sin embargo, su implementación técnica choca con la vocación estética, turística y de seguridad que debería caracterizar a nuestra principal ventana al mar.
El urbanismo moderno demuestra que el mobiliario urbano no solo cumple una función práctica relacionada con la limpieza y el manejo de los desechos, sino que también comunica la identidad y el nivel de desarrollo de una ciudad.
Nuestro Malecón constituye uno de los principales espacios recreativos para las familias del municipio y un punto de creciente interés turístico. Por esta razón, la incorporación de tanques de apariencia industrial, por más que se intenten acondicionar, puede romper la armonía visual del paisaje costero.
Un entorno urbano estéticamente cuidado fomenta el orgullo ciudadano y eleva el valor percibido del municipio. Para consolidar a Santo Domingo Este como un destino atractivo, las soluciones de saneamiento deben ir de la mano con diseños novedosos, contemporáneos y visualmente integrados al entorno marino.
A este análisis estético se añade un componente logístico y de seguridad que también merece ser evaluado. Al tratarse de estructuras metálicas expuestas en espacios abiertos, estos tanques podrían convertirse, de manera involuntaria, en un objetivo para la sustracción ilegal de metales, un problema que afecta a distintos sectores del entorno urbano.
Una planificación urbana con enfoque de prevención del delito sugiere que el mobiliario público debe ser diseñado no solo para resistir los efectos de elementos naturales como el salitre, sino también para reducir el riesgo de vandalismo mediante materiales resistentes, sistemas de anclaje seguros y diseños adecuados para espacios públicos.
Estamos ante una excelente oportunidad para que la Alcaldía demuestre su capacidad de escuchar, evaluar y evolucionar. La propuesta no debería ser desechar la valiosa idea de reutilizar los tanques, sino buscar los espacios donde puedan cumplir mejor esa función. Estos contenedores industriales podrían ser integrados, por ejemplo, en talleres municipales, centros escolares y deportivos, centros de acopio u otros puntos donde su uso resulte funcional y apropiado.
Mientras tanto, para nuestro Malecón sería conveniente evaluar la instalación de mobiliario urbano diseñado específicamente para el entorno costero, ya sea mediante un concurso de diseño urbano o mediante la adquisición de contenedores estandarizados fabricados con polímeros de alta resistencia u otros materiales sostenibles que proyecten una imagen de modernidad y armonía con el entorno.
Santo Domingo Este tiene el potencial para convertirse en una ciudad modelo. Lograrlo dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad para combinar la sostenibilidad y el reciclaje con el orden, la belleza, la seguridad y una adecuada planificación urbana.



