Ayuntamiento de Santo Domingo Este honra el legado de Hilda Gautreaux
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El Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE), a través de la Dirección de Cultura, realizó el conversatorio “Vida de Hilda Gautreaux”, con el propósito de rescatar y preservar la memoria histórica de una de las mujeres más valientes y trascendentales en la lucha por la democracia en la República Dominicana.
La actividad, celebrada en el lobby del Palacio Municipal Dr. José Francisco Peña Gómez, reunió a colaboradores de la Alcaldía y contó con las ponencias de Rosario Penson Gautreaux, hija de la homenajeada; la destacada activista Carmen Mazara; y Manuel Salazar, director de la Escuela de Formación del Partido Comunista del Trabajo (PCT).
Durante la apertura del evento, el director de Cultura del ASDE, Alfredo Reynoso, destacó la importancia de preservar el legado de quienes contribuyeron a la conquista de las libertades públicas.
«Dicen que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Por eso quisimos hacer un especial énfasis en la presencia femenina en esta actividad. Hablar de Hilda Gautreaux debe servir de ejemplo para todas las mujeres, no solo de la Alcaldía, sino de todo Santo Domingo Este. Si hoy estuviera con nosotros, estaría cumpliendo 94 años. Su legado no puede pasar desapercibido», expresó.
Rosario Penson Gautreaux agradeció al Ayuntamiento por mantener viva la memoria de su madre y resaltó el significado personal de este reconocimiento.
«Este momento tiene una enorme significación para mí. Reconocer el valor, el ejemplo y la lucha que ella representó constituye un referente para las mujeres y para quienes ejercemos el Derecho. Hilda rompió con los roles tradicionales de su época al ingresar a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para estudiar Derecho, una carrera que entonces muy pocas mujeres elegían. Defendió a quienes eran perseguidos por sus ideales políticos, una entrega que finalmente le costó la vida debido a la persecución política», manifestó.
Asimismo, recordó que Hilda Gautreaux fue la primera mujer dominicana en asumir la defensa de presos políticos desde un estrado judicial, marcando un precedente histórico en el ejercicio de la abogacía en el país.
La activista Carmen Mazara compartió experiencias vividas junto a Gautreaux durante los años de lucha política y lamentó que su figura aún no haya recibido el reconocimiento nacional que merece por su extraordinaria entrega a la causa democrática.
En tanto, Manuel Salazar exhortó a los presentes a seguir el ejemplo de honestidad, compromiso y sacrificio que caracterizó a la homenajeada.
«Debemos asumir una actitud ética, de entrega y compromiso con los derechos del pueblo. Es necesario desarrollar la capacidad de renuncia para servir genuinamente a la sociedad. Como decía el líder Maximiliano Gómez ‘El Moreno’, para alcanzar esos ideales se requiere la entrega de personas como Hilda Gautreaux», afirmó.
Como parte de la jornada conmemorativa, las autoridades del Ayuntamiento y los expositores depositaron una ofrenda floral ante el busto de Hilda Gautreaux, ubicado en la avenida San Vicente de Paúl, en homenaje a su legado.
Sobre Hilda Gautreaux
Hilda Gautreaux Rijo (1932-1968) fue una destacada abogada, militante del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) y posteriormente del Movimiento Popular Dominicano (MPD). Su valentía quedó reflejada durante la Revolución de Abril de 1965, cuando integró la Avanzada Médica para asistir a los heridos, fungió como instructora militar de mujeres en la Academia 24 de Abril y participó en la toma de la Fortaleza Ozama.
También se destacó como asesora legal de organizaciones sindicales y defensora de presos políticos y exiliados haitianos, enfrentando con firmeza la represión de los gobiernos de la época. Durante una de sus detenciones bajo el régimen de Joaquín Balaguer, solicitó su toga y birrete para asumir su propia defensa ante los tribunales, logrando recuperar su libertad en un hecho considerado inédito en la historia judicial dominicana.
Las torturas sufridas durante su encarcelamiento deterioraron gravemente su salud, provocando su fallecimiento en junio de 1968, a la edad de 36 años. Su vida y legado continúan siendo un referente de valentía, compromiso con la justicia y defensa de la democracia en la República Dominicana.



