O no?

Basta con Dios, y ser dominicanos:

Esta calurosa tarde presagia que estamos cerca de vencer el mal.

La condición insular y caribeña es una combinación que amedrenta hasta las pestes.

En el pasado, hemos vencido a ejércitos, cataclismos y necesidades.

Somos una raza bendita por Dios.

Soportamos catástrofes ayer, y hoy, lidiaremos con esta pandemia, lucharemos, trabajaremos, y al final, estaremos erguidos con sabor a cansancio y satisfacción.

Diciéndonos y diciendo al mundo, somos dominicanos, “nacemos donde nos da la gana”, (frase prestada), un país en las vías ciclónicas, en el trayecto de la cristiandad, en el cruce de civilizaciones, que de a poco se ha hecho sentir.

Los mismos dominicanos que trascendieron en el deporte, en la economía, en la política internacional, el arte, la cultura y la ciencia.

Pobladores de una isla hermosa, un paraíso de Dios, que da el más caluroso recibimiento a sus huéspedes y que guarda en su interior el mayor corazón colectivo. Un pueblo bueno, de gente noble, afable, cariñosa y solidaria.

Gritaremos juntos, si, somos dominicanos, resistimos, nos esforzamos y unidos vencimos el mal, y seguiremos siendo una parte medular del concierto de naciones.

Somos dominicanos, y eso por si solo es un premio que nos regaló la vida.

Dominicanos por y para el bien, dominicanos, si, dominicanos, la más variopinta mezcolanza de rezas coladas en humanidad y que conforma un solo ser cuando de patriotismo y entrega se trata.

A la lid dominicanos. Una vez más te corresponde la hidalga tarea de vencer un enemigo. El imbatible pueblo dominicano saldrá favorecido con la victoria, porque Dios así lo quiere, y porque lo merece.

Dominicano. Eso somos, y no hace falta nada más.

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